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Nuestra participación en el XXII Festival Internacional de Títeres de Bilbao, España España es siempre encantadora, fuimos en 1997 invitados por el Teatro Arbolé y aprendimos a disfrutar la buena comida, la buena bebida y sobre todo, una buena conversación con los amigos en las noches de “tapas” en el casco viejo de Zaragoza. Esta vez fuimos invitados por la amiga Concha de la Casa, directora del Centro de Documentación del Títere de Bilbao. Llegamos a Madrid el sábado 8 de noviembre, temprano en la mañana, allí nos esperaba Luis y con él fuimos a instalarnos en el bello apartamento de Conchi en la calle Eloy Gonzalo, cerca de Fuencarral y la rotonda Quevedo. Ella nos esperaba allí y después de conversar un poco, nos fuimos al Centro de Bellas Artes donde se exponía el IV Salón Internacional del Libro Teatral. Allí el CDTB tenía su espacio y por hermosa coincidencia, al lado del espacio de los Arbolé aragoneses. Nos sorprendió extraordinariamente la dimensión de este evento, ver cantidades de textos teatrales, tan escasos en nuestras latitudes. Editoriales modernas que llenas de brío abordan la búsqueda, estudio y publicación de los delirios de los teatreros, esa rara especie que a veces asoma su tímida cabeza al mundo de las editoriales. En nuestro stand estaba Mónica y por los pasillos, invitando al público a visitarnos, deambulaba Valerie, recién llegada de Bulgaria, repartiendo los programas con un hermoso títere que nos había prestado Cristian. Estrella y yo llevamos cinco de nuestros títulos: Qué perra vida; Casimiro Cauteloso (ambos de mi madre Laura de Rokha); Titiriturgia para Juglares; Voces Epagoménicas y Humea y fueron presentados al público madrileño con función de títeres incluida ya que gracias a gestiones de Concha, se nos permitió armar el teatrino en uno de los salones de los dos que disponía la Muestra. Esteban nos invitó a cenar una de esas noches y después de seis años de distancia, retomamos nuestras célebres discusiones sobre cualquier cosa. La generosa invitación del Arbolé incluía vinos riojanos, carnes rojas, blancas y mariscada que duraron mientras duró la velada, es decir toda la noche, hasta que nos echaron debido a que el local cerraba sus puertas. El lunes 10 a la noche desmontamos y cargamos hasta la saturación, la nueva camioneta Citroen (nave espacial) de nuestra amiga Conchi quien el martes en la madrugada viajaba a Bilbao con Mónica de copiloto, ya Valeria y Luis lo habían hecho el día anterior. A Estrella y a mi, nos dejaron generosos viáticos y las llaves del piso y pasamos en Madrid cuatro días de fantasía, recorriendo las calles de la plaza Mayor, de la Puerta del Sol. Recorrimos la Gran Vía, Fuencarral, el parque Retiro, la Cibelles, la puerta de Alcalá y todos esos rincones maravillosos con los que la ciudad te sorprende a cada paso. Por allí compramos la gorra que nos pidió el Lalo, azafrán, aceite de oliva, bocadillos de calamares rebozados y vino, mucho vino. Llevamos la encomienda del profesor Guillermo Loreto a la editorial Debate con la ilusión de que ellos se interesen en publicarle su hermoso libro de preguntas ¿qué puede preguntar don Loreto Mata que no sean inquietudes de lo más profundo de su noble corazón? A Bilbao fuimos ligeritos, ya que el teatro había viajado en la camioneta, y nos establecimos en el famoso Albergue Bilbao, compartiendo con mochileros venidos de toda Europa y sus alrededores. El viernes 14 tempranito, tomamos el bus 58, en esa para que te indica con exactitud cuantos minutos faltan para que llegue la unidad y después de bajarnos en la plaza Circular y caminar por el paseo de la Ría, estábamos en el CDTB, en la Barraincúa 5, allí saludamos a Mónica, Luis, Valeria y Conchi, y conocimos la otra parte del equipo: Elisa y Natalí, venidas de Italia, Begoña, Pilar, Fernando, Raquel, Eva, Santi, Ana Laura (Filmando todo), Miren y Aranxa. Me faltó registrar el nombre del señor que solicitaba las entradas en la salita Del Carmen ¿tal vez Gregorio? Abrió los fuegos el Alauda Teatro, de Burgos presentando “Gran Oso y el Bosque” una tierna historia llevada con gran sobriedad y pulcritud. El oso, magistralmente interpretado, se enamora de la trapecista, ella lo rechaza, es dura y casi cruel, pero la pasión del animal enternece a la niña que lo sigue a través del bosque, dando lugar a posibles historias de amor y locura. Siguió el teatro de Andalucía, La Gotera de la Azotea con “La Gallina Churra” extraordinaria narración con títeres de mesa con sobresalientes interpretaciones musical y actoral. Nos contaron la historia de una asustada gallina que pretendiendo comer un gusanito, picotea a una cría de víbora, quien enojada la amenaza con acusarla con su madre. Nuestra heroína intenta todo hasta que finalmente decide enfrentarla. La inauguración oficial estuvo a cargo de la agrupación de la República Checa (también podría decirse norteamericana) Teatro Negro de Praga con su “Gulliver” donde queda claro que ya no les preocupa mucho el teatro negro que les dio fama y trascendencia sino simples efectos de proyección, aplanando toda la imagen y generando más bostezos que sorpresa. Viva Opera Circus de Italia nos mostró una impecable actuación donde el protagonista juega a contarnos con sorprendentes artilugios la historia de Pinocho para ir transformándose él mismo en el personaje de madera. Los canadienses de Soma trajeron “Cabaret Decadente”, una propuesta que aunque típica del frívolo cabaret nocturno de cualquier capital del mundo, exhibió sobresalientes personajes de fuerte expresividad escénica, movidos por dos monstruos de la manipulación, un trabajo para el deleite. Figuren Theater de Alemania presentó dos espectáculos, para niños “María en la Cuerda Floja”, una mirada trágica sin concesiones. María es el centro universal del sufrimiento y su cuerpito encorvado lo hacía patente. No entendimos los textos pero los niños estaban entre absortos y compadecidos de este ser expuesto a todos los sufrimientos sin atenuantes. El trabajo para adultos “Fantasía Hamlet” es una aventura magnífica sobre lo que un actor y un músico pueden hacer con los títeres, tocando cualquier tema por elevado y trascendente que éste sea. Una joya que muestra con claridad la potencia infinita de que el títere es capaz. El destino quiso que nuestro “Ocaso de los Héroes” tuviese ribetes de tragedia. En la cabina técnica equivocaron la colocación de cierto track salvando la situación el amigo Juanma Benito. Los aplausos fueron muy generosos e incluso después de nuestro saludo continuaron con fuerza, pero yo tenía un nudo en la garganta que solo bajó con la compañía afectuosa de tantos amigos que minimizaron el incidente y bajó también con el rojizo vino riojano. Durante los días 18, 19 y 20, debía realizarse un taller de modelado y animación en plastilina a cargo del profesor colombiano Alexander Esenarro, quien no pudo realizar el viaje por lo que se nos pidió que ofreciésemos un taller de reemplazo. Trabajamos con un interesante grupo de animadores socioculturales bajo la coordinación de Miren, se realizaron muñecos de técnicas elementales y se iniciaron un par de guiones partiendo de los personajes que fueron saliendo. Marionetas de hilo, varillas, manoplas, bastones, etc. El tiempo era muy escaso y no pudimos culminar como siempre lo hacemos, es decir, realizando una representación de lo aprendido para un pequeño grupo de personas, pero quedó el compromiso para que el equipo realizara en un futuro próximo esta experiencia. En la sala contigua, Ana Lia Zamorano, tucumanitaliana, llevaba adelante un hermoso cursillo sobre elaboración de títeres con materiales cotidianos. Ambos talleres se efectuaron en la sede del CDTB, el cual adornaba sus espacios con una impresionante exposición de muñecos de todas las técnicas, elaborados por niños (en su mayoría), bajo la responsabilidad del theatre La Baraque (Teatro La Barraca) de Marta Mendina y Raul Gómez La Rana Sabia de Ecuador nos contó un cuento (así se llama la obra), muy cargado de manifestaciones folklóricas de su terruño, simpatía y colorido. Sonrisitas de Dominicana llevó un cuento de Martí, “El Camarón Encantado” donde junto con el merengue dominicano vimos unos muy cuidadosamente elaborados títeres de mesa interactuando en un muy bien estudiado espacio escénico. El Espejo Negro de Andalucía nos ofreció “Aparirciones”, tres bailarines manejando marionetas, uno de ellos de carácter cómico, daba distensión a la fuerte interpretación física de la pareja central que hizo alardes de destreza y dominio corporal. Una muy excitante muestra de teatro vivo, donde el espectador recorre entusiasmado el camino que proponen los protagonistas. Panchito Mandefuá hizo lo que sabe hacer, defendiendo los ritmos y la fuerza del guiñol clásico, el títere de guante, de cachiporra, puso a los niños del público a participar con gran entusiasmo. Ese día ellos fueron los dueños de la fiesta y a ellos iban dirigidas todos nuestras energías. Esta vez tuvimos la precaución de poner los controles técnicos como siempre lo hacemos, detrás del teatrino. Otra maravilla para aquel que se encandila con la capacidad expresiva de los muñecos fue el Taptoe de Bélgica, que con la excusa del clásico cuento de Dickens sobre los espíritus de la navidad, nos pasearon por un mundo extraordinario del movimiento, la imagen y el movimiento en su máximo exponente. Finura, sensibilidad y talento a montones muestra esta agrupación belga. La comunidad valenciana se encargó de la clausura del Festival, el teatro La Carreta mostró en la salita del Carmen “La Isla del Tesoro”, una interesante historia de piratas con más actores que títeres y PTV Clowns con “Cambio de Plan” una comedia muy bien diseñada aunque para desgracia de los títeres, ellos estuvieron limitados al plano posterior de la escena. El 22 de noviembre, fuimos invitados los participantes del Festival, a participar en las conversaciones de la UNIMA Federación España, se trataba del IV Congreso Extraordinario y supuse que podríamos tener el privilegio de escuchar temas novedosos sobre el desarrollo de la profesión del titiritero, mas no fue así, en realidad presenciamos el mismo eterno conflicto que ya habíamos escuchado hasta el hartazgo en Argentina en los años 70, es decir ¡hace más de treinta años! Que si los profesionales deben tener un tratamiento así o asá o que si aquellos que se afilian a Unima como técnicos u organizadores de eventos tienen tales o cuales privilegios. En realidad siempre me queda la impresión de que hay un grupo de titiriteros, que conocen muy bien los problemas de su profesión que quisieran profundizar estos aspectos con colegas de un grado similar de desarrollo y plantean con gran claridad y honestidad sus inquietudes y a estos se oponen los ortodoxos, aquellos que se aferran a los estatutos de la organización como a una tabla de salvación para no quedar fuera y cuando se menciona la palabra profesión, reaccionan como si se estuviera invocando algún demonio. Lo que supongo que ocurrirá, es que o Unima cambia los estatutos para hacerlos más prácticos y que propendan al elevamiento profesional, o se quedará sin titiriteros, ya que éstos deberán acudir, tarde o temprano a otra organización que les de soluciones y no retórica estéril. Unima se ha convertido en una suerte de cofradía (por no decir mafia), donde los representantes que no representan a nadie se eternizan en cargos donde reciben beneficios y no ofrecen ningún servicio al movimiento que crece, al margen de intereses y sellos. Esta organización debe democratizarse en todos los países donde existe y debe permitirse a los afiliados que escojan a sus autoridades. Pero a la sede central pareciera no interesarle esto sino lo contrario y para mantenerse en la cúpula, mantienen a los representantes de cualquier país, muchas veces nombrándolos a dedo, con la sola condición del voto. En la tarde llegaron representantes de la oficialidad de Unima, personeros de la actual directiva y se expresaron despectivamente de los invitados... ¿qué hacen aquí estos señores? Por lo que los dejamos con sus asuntos y salimos a disfrutar del frío bilbaino, de los menús recitados con verdadero amor por Vicente en el Mesón Lersundi, a caminar por la Alameda Recalde hasta el Guggenheim y de allí a la Gran Vía, al Iruña a la Terminal Abando, a San Mamés y la ría, siempre la ría impresionante diseñando el universo de una ciudad privilegiada por la geografía exuberante y por la gente, gente que hoy, a cuatro días de nuestro regreso a casa, recordamos con inmenso cariño. Queridos amigos para siempre. Teatro
de Títeres La Pareja
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